“Mi mascota no necesita ejercicio, vive en casa”: el sedentarismo como enfermedad normalizada

Hay ideas que, por repetirse, se vuelven peligrosamente aceptadas. Una de las más comunes en la consulta veterinaria moderna es esta: “No necesita salir, vive dentro de casa”. Suena lógica, cómoda y bien intencionada. Médicamente, es un error con consecuencias acumulativas.

El movimiento no es opcional, es fisiológico

Perros y gatos están diseñados para moverse. El ejercicio regula:

  • Metabolismo y peso corporal

  • Salud articular y muscular

  • Sistema cardiovascular

  • Equilibrio emocional y conducta

Eliminarlo no es neutral; es patológico.

Consecuencias clínicas del sedentarismo

En la práctica diaria, el sedentarismo se traduce en:

  • Obesidad, la enfermedad más subestimada en mascotas.

  • Dolor articular crónico y progresión temprana de osteoartrosis.

  • Diabetes, especialmente en gatos.

  • Ansiedad, destructividad y apatía por falta de estimulación.

  • Disminución de expectativa y calidad de vida.

No aparecen de un día para otro. Se construyen en silencio.

La falsa seguridad del “está tranquilo”

Una mascota tranquila no siempre es una mascota sana. Muchas veces es un animal subestimulado, con dolor o con baja condición física.
Confundir calma con bienestar es un error diagnóstico frecuente.

Ejercicio no significa exceso

No se trata de maratones ni rutinas extremas. Se trata de movimiento adecuado a edad, raza y condición clínica:

  • Caminatas controladas

  • Juego estructurado

  • Enriquecimiento ambiental

  • Rutinas constantes

En términos de salud, la constancia vale más que la intensidad.

Conclusión médica

El sedentarismo no es una comodidad inocente; es un factor de riesgo modificable.
Permitir que una mascota no se mueva es acortar su funcionalidad antes de tiempo.


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